Historias

Misterioso caso de los alpinistas desaparecidos en 1959 da un giro inesperado

Considerado por muchos como uno de los casos más desconcertantes en la historia reciente de Rusia y llamado el «expediente X» soviético, la desaparición de 9 alpinistas expertos ha sembrado la duda desde hace más de 60 años.

Presta atención de cómo se desarrollaron los hechos, y saca tus propias conclusiones sobre este misterio en la montaña.

A mediados de febrero de 1959 nueve excursionistas, estudiantes del Instituto Politécnico de los Urales y expertos en esquí de fondo, fueron hallados muertos en un campamento en un paso de montaña en los Urales, en Siberia.

Sus cuerpos fueron encontrados dispersos alrededor del campamento, con diversos traumatismos severos, y su tienda de campaña tenía un corte inusual como si hubiese sido hecho desde el interior, sugiriendo que habían tratado de escapar de alguien o algo que estaba adentro.

En aquel momento, los investigadores concluyeron que «una fuerza natural insuperable» había causado las muertes… Pero, ¿a qué se referían exactamente?

Tiempo después, el paso de montaña donde ocurrió la tragedia fue nombrada “Paso Diátlov”, en honor al líder de la expedición, Ígor Diátlov, de 23 años.

Tras muchos años en febrero de 2019, cuando se cumplieron 60 años del hecho, la fiscalía rusa anunció que reabriría el caso, con la finalidad de poner fin al misterio que ha rodeado estas muertes.

Una investigación que cambió el curso de los hechos

Gracias a la periodista Lucy Ash, quien siguió la investigación para un documental de radio del Servicio Mundial de la BBC, hoy tenemos impactantes detalles sobre este suceso que convulsionó al mundo hace tanto tiempo.

Ash habló con familiares de los estudiantes fallecidos y tuvo acceso a sus diarios, cartas y fotos que sacaron antes de emprender su viaje. De esta manera tuvo la oportunidad de reconstruir las circunstancias que rodearon la fatídica excursión de esquí.

Todo comenzó con una larga travesía

Los jóvenes del grupo, originalmente ocho hombres y dos mujeres, se reunieron en la ciudad de Ekaterimburgo, en el centro oeste de la antigua Unión Soviética, el 23 de enero de 1959.

Desde allí viajaron en tren hasta Ívdel, al norte de los montes Urales, en Siberia, donde llegaron dos días más tarde. Sin perder tiempo, esa misma noche arribaron a su lugar de destino: Vizhai, siendo éste el último asentamiento poblado en el extremo norte.

El plan era partir rumbo a Gora Otorten, una montaña de cerca de 1200 metros de altura.

«Supuestamente en la lengua indígena local, el mansi, ‘Otorten’ significa ‘no vayas allí'»

cuenta Ash

La ruta que debían atravesar en esquíes hasta llegar a su destino era considerada de Categoría 3, es decir, la más difícil. Sin embargo, todos los miembros del grupo eran expertos esquiadores de fondo y tenían experiencia en expediciones de montaña, así que no debía ser un problema llegar hasta el Gora Otorten.

La excursión arrancó el 27 de enero, pero un día más tarde uno de los jóvenes, Yuri Yudin, de 22 años, tuvo que volver a Vizhai debido a un fuerte dolor en el nervio ciático… Sin saber que sería el único sobreviviente del grupo.

Pero, ¿qué sucedió?

La periodista Ash viajó hasta Vizhai y realizó el mismo trayecto que hicieron los jóvenes hacia la montaña, excepto que en vez de esquíes viajó en motonieve. Con la ayuda de un guía local, Ash pudo ver de primera mano el ambiente que debieron afrontar los jóvenes alpinistas.

«Tiene que haber sido algo físicamente arduo, porque ellos tenían que transportar todo sus suministros y sus tiendas de campaña», señaló el guía, Sasha.

«Aquí hace tanto frío que no puedo sentir mi cara», contó la periodista de la BBC durante esa travesía. «En algunos lados te hundes en la nieve».

Siguiendo con la reconstrucción de los hechos, las autoridades afirman que durante la noche del primero de febrero, los estudiantes acamparon en la ladera oriental de la montaña Jólat Siajl, que en mansi significa «montaña de la muerte».

En esa época del año la temperatura puede llegar hasta -30°C, cuenta el guía Sasha.

Sin embargo, muchos afirman que este lugar tan expuesto no era el mejor para acampar. «No parece un lugar muy sensato para armar una carpa», coincide el experto local.

«Podían haber bajado por el valle hasta el río, donde había agua y madera para hacer fuego», señala.

Los días pasaron y no habían noticias

Ígor Diátlov había prometido avisar el 12 de febrero por telegrama a la universidad cuando el grupo regresara a Vizhai, pero llegada la fecha eso no ocurrió.

Al principio a nadie le sorprendió que no regresaran en la fecha prevista, pero cuando llegó el 20 de febrero y no había señal del grupo, las familias de los estudiantes encendieron la alarma y el Instituto Politécnico envió un grupo de búsqueda a la zona, conformado por estudiantes voluntarios.

Los jóvenes hallaron una carpa enterrada en la nieve y en su interior encontraron solo objetos, entre ellos varias botas de nieve y carne que había sido cortada y colocada en platos, como si los esquiadores estuvieran a punto de comer.

También descubrieron que la carpa había sido cortada desde el interior, como si estuviesen desesperados por salir… pero ¿por qué motivo?

Tumba en honor a los alpinistas

El momento de la verdad había llegado

Uno de los estudiantes que participó de la búsqueda hace 60 años le contó a la periodista que halló algo incluso más extraño: «Cerca de la carpa vimos huellas congeladas, parecía como si las hubieran hecho personas usando medias o descalzos», detalló.

Al día siguiente los estudiantes regresaron y empezaron a hallar los cuerpos. Algunos vestían solo ropa interior, otros estaban vestidos pero descalzos. La causa oficial de muerte fue hipotermia y congelación. Sin embargo, esa causa no concuerda con lo que los cuerpos presentaban.

Unos cuerpos tenían heridas graves, que no tenían nada que ver con el frío. Por ejemplo, una de las mujeres tenía un fuerte hematoma en el costado de su cuerpo, que parecía hecho por un garrote. Otro estudiante tenía el cráneo fracturado.

Pero tuvieron que pasar tres meses para que pudieran encontrar en una quebrada a los últimos cuatro cuerpos. Tres de ellos tenían heridas fatales, incluyendo uno cuyo cráneo había sido destrozado momentos antes de morir.

La otra mujer y otro de los hombres también tenían fracturas de torso «que solamente podían haber sido provocados por una fuerza enorme, comparable con un choque automovilístico», según investigó Ash.

Por último, la autopsia reveló un macabro detalle: a una mujer le faltaba la lengua y dos de los hombres no tenían sus globos oculares.

Sospechosos o causantes de este misterio

Hay 75 teorías diferentes sobre lo que le pudo haber pasado a los estudiantes en los montes Urales. Desde el yeti hasta aliens… Así de descabelladas han sido las teorías sobre este caso.

Algunos culparon a los mansi, tribu que ha vivido en la zona desde hace miles de año. Valeri, uno de los líderes tribales, declaró que: «Se nos acusó a pesar de que la aldea mansi más cercana está a 100 kilómetros del paso Diátlov».

Otra teoría afirma que la muerte de los jóvenes podría tener una explicación tecnológica: un cohete radioactivo cayó en la zona y envenenó al grupo.

Al pasar tanto tiempo, las autoridades rusas pensaban que las dudas se disiparían, pero ante la insistencia no tuvieron más opción que anunciar la reapertura de la investigación, en ocasión del 60° aniversario de los hechos.

Sin embargo, aclararon que solo indagarán tres posibles causas:

«Fue o una avalancha, o un bloque de nieve compacta que cayó, o un huracán», resumió el vocero del fiscal general.

Hasta el día de hoy, este misterio sigue sin resolverse y las familias de las víctimas continúan luchando por esclarecer la verdad.

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