Historias

Veterano enfermo suplica a los doctores para despedirse de su perrito

La verdadera amistad no distingue entre razas, colores o idiomas; cuando coincides con otro ser a un nivel superior, todo fluye y los buenos momentos juntos están garantizados. Pero, ¿qué pasa cuando tu mejor amigo es un peludo perrito?

Hoy conocerás el increíble vínculo que formaron un veterano de la Marina de los Estados Unidos, llamado John Vincent, y Patch, un Yorkshire Terrier.

Vincent, procedente de Nuevo México, había servido en la guerra durante varios años. Tras darse cuenta de lo sola que era su vida en casa, John decidió abrir su corazón al pequeño Patch.

Este Yorkshire Terrier llegó al hogar de Vincent cuando apenas tenía pocos días de nacido, desde entonces se convirtió en la mascota consentida del exmarino y en su única familia.

“Era el más pequeño y quería uno que pudiera montar en mi moto. El único cabello que tenía estaba en la barbilla…”

John Vincent

Con el paso de los años, la amistad entre estos dos se fortaleció muchísimo. Pero una noticia inesperada cambió por completo sus vidas.  

El vínculo de amor que existía entre John y Patch era indescriptible. Es por eso que cuando el veterano se enteró que su estado de salud estaba en declive, sintió miedo de que el momento de decirle adiós para siempre a su mascota estuviera muy cerca.

Lo más normal es que sean los dueños quienes deban enterrar a sus perros. Pero en este caso, sería Patch el que perdería a su mejor amigo humano. Vincent pensaba una y otra vez cómo su perrito lograría lidiar con el vacío tras su partida.

Por eso, este veterano tomó la dura decisión de darlo en adopción antes de entrar a cuidados paliativos en el Hospice Center del Raymond G. Murphy Medical Center, en Albuquerque.

A sus 69 años, John Vincent se encontraba en el lecho del dolor. Y entre medicamentos y doctores, él no dejaba de pensar en morir sin siquiera poder despedirse de la criatura que más amó en esta vida: su amado perrito Patch.

Con el corazón en la mano, el enfermo veterano rogó a su familia para que cumplieran su último deseo.

Después de que los médicos le advirtieron que podía fallecer en cuestión de días, sus familiares hicieron todo lo posible para hacer sueño realidad. Por eso, se pusieron en contacto con el refugio Albuquerque Animal Welfare, encargados de cuidar a Patch.

Cuando los voluntarios del refugio le preguntaron a John qué más podían hacer por él, el veterano no dudó en su respuesta:

“Quiero darle un último beso a mi Patch”, dijo John Vincent con gran determinación.

Ante tal respuesta, los voluntarios del refugio no lo dudaron ni un segundo, y coordinaron con el hospital para llevar al animalito hasta la cama de Vincent. Pero jamás imaginaron que el Yorkshire Terrier rompería en llanto al ver a su antiguo dueño.

El perrito, no pudo controlar la emoción al ver a su humano favorito y saltó al regazo de Vincent, mientras el hombre le decía:

“¿Estas feliz de verme? Estoy tan feliz de verte”.

“Sí, ese soy yo. Ese es papá “.

DIJO VINCENT CUANDO FINALMENTE PUDO ABRAZAR A SU AMADO PATCH

Lo que más sorprendió a los cuidadores de Patch es que el perro estuvo en silencio durante todo el camino hacia el hospital, pero apenas entró al lugar y vió a Vincent, empezó a gemir.  Era como si supiera que John se marcharía para siempre, lo presentía.

El increíble y emotivo momento fue compartido por Albuquerque Animal Welfare. Las dulces imágenes son el vivo ejemplo de la amistad y el especial vínculo que puede existir entre los humanos y sus mascotas.

“Estaban muy felices de verse y de decir adiós. Fue un honor hacer realidad este deseo final del veterano”.

VOLUNTARIOS DEL REFUGIO

Asimismo, dieron la noticia de que Patch ya tenía una nueva familia y al salir del lugar lo llevarían a su nuevo hogar para siempre. Esta tierna historia nos demuestra, una vez más, lo sorprendente que son los perros, su forma genuina de amarnos, su fidelidad verdadera hasta la muerte. Si este relato te ha conmovido, compártelo con tus amigos.

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